lunes, 26 de septiembre de 2011

¡No más crímenes del EPP!

La banda criminal autodenominada Ejército del Pueblo Paraguayo que declara haberse constituido para luchar contra la “oligarquía” en diez años de vigencia en el Paraguay ha asesinado de las formas más crueles y cobardes a personas de clase humilde -que dice representar- salvo el sentido crimen de Cecilia Cubas.

Las víctimas de las acciones terroristas del EPP han sido suboficiales de la policía, peones, maestro, en fin, paraguayos trabajadores que laboran como cualquier otro ciudadano para que no falte pan en la mesa de su familia.

El dolor que ha causado esta agrupación criminal a la sociedad paraguaya es inmenso. Ha dejado niños huérfanos, viudas y familias enteras sin sustento y desconsoladas ante tanta crueldad como cobardía e irracionalidad humanas.

Han matado a mansalva a paraguayos ante una fuerza de orden inoperante causando zozobra, terror y miedo en la sociedad en general.

Cuentan con armas de guerra mientras la policía apenas con arma reglamentaria en comisarías que dan lástima por su estado calamitoso, es harto evidente que en las zonas donde opera esta fuerza terrorista el Estado reina y brilla por su absoluta ausencia.

Pues el Estado tiene mucha responsabilidad en el surgimiento de esta asociación terrorista como en su permanencia. Hasta ahora van ganándonos batalla por batalla, para que no nos ganen la guerra se deben tomar medidas que conduzcan a la captura de todos estos criminales para que sean juzgados y condenados por la justicia.

Si no se toman dichas medidas el EPP va a seguir creciendo y cada vez con más logística para seguir secuestrando y matando a más paraguayos.

Esta realidad dolorosa e indignante que estamos viviendo en Paraguay es inadmisible en un Estado de derecho. Los paraguayos no debemos en modo alguno seguir permitiendo que esto continúe ocurriendo en nuestra sociedad, si bien es cierto que hoy todos somos víctimas de estos criminales mañana podemos ser el próximo ejecutado.

Necesariamente tenemos que sacudirnos de nuestra modorra, vencer nuestro miedo y enfrentar la violencia que nos proponen con las herramientas de la democracia.

Igualmente todos debemos como ciudadanos valientes y entusiastas de la paz y de la democracia repudiar al grupo terrorista EPP por teñir nuestro país de sangre sembrando terror, y al mismo tiempo exigir al Estado paraguayo a que tome carta en el asunto de manera responsable, profesional y eficiente y que nos devuelva lo antes posible nuestro derecho a la seguridad para así trabajar por un país desarrollado con ciudadanos felices y abierto al mundo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El poder como fuente de riqueza fácil y coraza de impunidad

Un porcentaje nada despreciable de los políticos paraguayos buscan afanosamente el poder porque ven en ello la manera más fácil de hacerse millonario en tiempo récord y no un espacio de prestación de servicio y solución a los problemas sociales.

Entonces el poder político se prostituye y se constituye en el elemento más anhelado para los pillos de siempre que conciben y emprenden acciones que conduzcan a lograr el objetivo de llegar al poder.

En este proceso afloran las maniobras maquiavélicas por doquier, pues los medios son los que menos importan para ellos sino el fin.

De este modo llegan a ocupar los cargos electivos en un contexto social cargado de problemas y necesidades postergadas y arrastradas desde décadas, pero los nuevos inquilinos de las instituciones donde se toman las decisiones para revertir las situaciones enemigas a los intereses de la construcción de un país moderno y desarrollado se enmarcan única y exclusivamente en la tarea de recaudar y engrosar su peculio particular con el dinero público asegurando la suerte de varias generaciones de su familia, amantes y amigos.

De esta manera infelizmente la disputa del poder político en Paraguay se reduce a la descarnada lucha entre grupos corporativos que se hacen llamar políticos con intereses meramente particulares y acaso con olvido del bien común e interés general.

Y es una perogrullada que los detentores de la riqueza de origen corrupto precisan de impunidad, entonces desde sus espacios diseñan un poder judicial a su medida y así viven como jeques árabes sin preocuparse de ser alcanzados por el brazo de la justicia cuando ayer nomás pegaban gritos al cielo para llegar a fin de mes.

La pregunta: ¿Hasta cuándo va a aguantar esta sociedad postergada y marginada por políticos inmorales, corruptos y venales? ¿Cuándo explota? Pues de que alguna vez va a explotar, va a explotar. Es una gran bomba de tiempo.